Para reducir los riesgos que implíca realizar una operación de compra-venta de bienes raíces, sugerimos realizar un minucioso estudio de la titulación del inmueble y deberá revisar la siguiente documentación:

 

1. Certificado de tradición y libertad

Para verificar que el inmueble se halle libre de gravámenes hipotecarios, embargosy cualquier otra limitación al dominio se hará a través de la revisión del certificado de tradición 

y libertad actualizado. (certificado expedido por la Oficina de Registro e Instrumentos Públicos)

 

2. Títulos de propiedad del inmueble 

Revisar los títulos de propiedad (se recomienda verificar la tradición completa desde el origen hasta el último propietario) del inmueble con el objeto de constatar que este haya sido correctamente adquirido, y se halle adecuadamente registrado a nombre del vendedor o vendedores en la oficina de Registro e Instrumentos Públicos al que pertenezca.

 

3. Inscripción o Registro catastral
Comprobar que al momento de la transacción de compra-venta, el inmueble cuente con la inscripción o registro catastral en la oficina de Planeación correspondiente.

 

4. Impuesto de las 5 últimas gestiones tributarias

Es necesario verificar si se cancelaron los impuestos del inmueble, que estos se hallen a paz y salvo con las entidades competentes. A fin de evitar inconvenientes, recargos o multas

 

 

Ser propietario te da beneficios , entre ellos sensación de estabilidad, seguridad y pertenencia.

 

Cuando decidas hacerlo ten en cuenta los siguientes factores:

 

- Analiza la zona en la que está ubicado el inmueble: trata de verificar el sector en las noches es importante conocer la seguridad que rodea al inmueble, si existen ruidos que interfieran en tu diario vivir, verifica si está todo cerca o habría que tomar transporte hasta para comprar el pan, etc.

 

- La fachada te dará mucha información sobre el tipo de sector en que vivirás.

 

- Entra como si fuera tu casa, con seguridad: Mide las escaleras y el ascensor, pensando en la mudanza o en la compra.

 

- Observa si la distribución te gusta y, si no, si es fácil cambiarla.

 

- Fíjate bien en todos los detalles, por muy pequeños que sean: estado de puertas y ventanas, muros, tuberías, techos, la ventilación en los baños, los azulejos, el color de los sanitarios, la instalación eléctrica y la de gas.

 

- Presta atención a los olores y a las manchas de humedad; por eso, no te olvides de abrir los armarios empotrados y mirar bien los cercos de las ventanas.

 

- Escucha el ruido que puede haber dentro como el del calentador de gas, puertas o grifos, y el que puedan hacer los vecinos.